Olomega resurge tras años de violencia y control criminal

Luego de años marcados por la presencia de pandillas y grupos de exterminio, los habitantes del cantón Olomega, en el distrito de El Carmen, La Unión Sur, aseguran vivir una etapa de recuperación y tranquilidad que les ha permitido retomar sus actividades cotidianas sin temor.

Durante un largo período, la comunidad estuvo bajo el control de estructuras criminales como la pandilla MS-13 y grupos de exterminio que, según investigaciones de la Policía Nacional Civil (PNC) y la Fiscalía General de la República (FGR), surgieron inicialmente con el objetivo de combatir a las pandillas, pero que posteriormente se transformaron en organizaciones dedicadas a asesinatos por encargo y otros delitos.

La presencia de estos grupos afectó tanto a los residentes como a comerciantes y visitantes que llegaban al cantón por motivos laborales o turísticos, quienes debían acatar restricciones impuestas por las estructuras ilegales para poder transitar o desarrollar sus actividades.

José Quintanilla, comerciante que trabajaba en la zona, relató cómo enfrentaron esos años de inseguridad. “Una vez íbamos trabajando y en el camino hacia el cantón nos interceptó un grupo de exterminio. Nos bajaron del vehículo, nos tiraron al suelo y nos pidieron el DUI para revisar si aparecíamos en una lista que llevaban. A un compañero no lo querían dejar ir porque tenía tatuajes, aunque no eran de pandillas. Los pandilleros también nos pedían dinero cada vez que entrábamos”, recordó.

Tras extensas investigaciones y operativos desarrollados por la PNC y la FGR, el grupo de exterminio fue desarticulado. Algunos de sus integrantes guardan prisión, otros huyeron del país y, según las autoridades, los remanentes que pudieron haber colaborado con la estructura ya no se dedican a actividades delictivas.

De igual manera, la presencia de pandillas fue erradicada en la comunidad. La mayoría de sus miembros fueron capturados en el marco del régimen de excepción, mientras que otros abandonaron la zona. De acuerdo con los pobladores, cualquier remanente ya no ejerce control ni genera temor en Olomega.

Actualmente, los habitantes aseguran que pueden movilizarse con libertad y participar en actividades recreativas, deportivas, religiosas y turísticas. Un ejemplo de ello fueron las recientes fiestas patronales, que registraron una mayor afluencia de personas en comparación con años anteriores, incluso con la llegada de visitantes procedentes de Estados Unidos, quienes acudieron con confianza ante el nuevo contexto de seguridad.

La comunidad de Olomega comienza así una nueva etapa, marcada por la recuperación del tejido social y la posibilidad de convivir en un entorno más seguro y abierto al desarrollo local.

Comparte esta nota: