
En una declaración que intensifica las ya desgastadas relaciones diplomáticas en la región, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, manifestó este miércoles ante el Senado que la Administración de Donald Trump vería con optimismo un cambio de régimen en Cuba.
Durante su audiencia informativa sobre la estrategia estadounidense tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela, Rubio subrayó que, aunque Washington no busca provocar directamente dicho cambio mediante una intervención, la salida de un sistema autocrático en la isla representaría un beneficio sustancial para la seguridad y los intereses de su país.
El jefe de la diplomacia estadounidense recordó que la política de presión económica no es un capricho político, sino un mandato legal. Según explicó Rubio, el embargo contra Cuba está codificado por ley y exige explícitamente una transición democrática como requisito indispensable para su eliminación.
Esta postura surge en un contexto de máxima fricción, luego de que el fin del suministro de crudo venezolano pusiera en jaque la estabilidad económica de la isla. Mientras la Casa Blanca sostiene que el Gobierno cubano tiene los días contados por la crisis energética, La Habana ha respondido con una postura antiimperialista, advirtiendo que no habrá diálogo posible bajo esquemas de coerción o amenazas militares.