Carolina del Sur enfrenta brote histórico de sarampión.

Carolina del Sur se ha convertido en el epicentro de una crisis sanitaria sin precedentes recientes en Estados Unidos. Al 27 de enero de 2026, el Departamento de Salud Pública (DPH) confirmó 789 casos de sarampión, la cifra más alta registrada en el país desde 1991. El brote, originado a finales de 2025, tiene su foco principal en el condado de Spartanburg y afecta mayoritariamente a niños y adolescentes.

La gravedad de la situación ha obligado a las autoridades a implementar cuarentenas obligatorias en al menos 23 centros educativos, manteniendo a más de 500 personas en aislamiento. Según los CDC, más del 90% de los afectados no estaban vacunados, lo que subraya la vulnerabilidad de las comunidades con bajas tasas de inmunización. En algunos centros escolares afectados, la cobertura vacunal apenas roza el 60%.

La preocupación se extiende más allá de las fronteras estatales. El virus ya se ha propagado a Carolina del Norte, California y Washington, impulsado por el flujo constante de personas entre regiones. Las autoridades sanitarias advierten que esta circulación sostenida pone en riesgo el estatus de “país libre de sarampión” que EE. UU. mantiene desde el año 2000, instando a la población a completar el esquema de la vacuna triple viral para frenar el contagio.

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