El Madrid sobrevive al abismo con un penalti agónico que salva a Arbeloa

El Real Madrid de Álvaro Arbeloa continúa caminando por el filo de la navaja. En un Santiago Bernabéu que dictó sentencia con una pitada monumental, el conjunto blanco evitó un nuevo ridículo histórico ante el Rayo Vallecano gracias a la “fórmula de cada día”: un penalti en el último suspiro que Kylian Mbappé transformó en el minuto 100.

El partido nació torcido con la lesión muscular de Bellingham a los diez minutos, obligando a la entrada de Brahim. Aunque Vinicius calmó las aguas momentáneamente con un golazo por la escuadra y un gesto de reivindicación al escudo, el Madrid volvió a mostrarse como un equipo desdibujado y carente de alma. El Rayo, valiente y superior por tramos, encontró la justicia con el empate de De Frutos tras una preocupante pasividad defensiva de Tchouaméni.

Con el estadio volcado contra los suyos y el equipo al borde del colapso, la expulsión de Pathé Ciss dio una vida extra a los locales. En un desenlace caótico, Brahim forzó una pena máxima ante Mendy que permitió a Mbappé rescatar tres puntos balsámicos. El Madrid respira, pero no convence; ganó en el marcador, pero volvió a perder el respeto de una grada que no olvida el desastre de Benfica.

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