
En un movimiento decisivo hacia la consolidación de su “internet soberana”, las autoridades rusas han eliminado del Sistema Nacional de Nombres de Dominio (NSDI) a gigantes tecnológicos como WhatsApp, YouTube e Instagram, junto a medios internacionales como la BBC y Deutsche Welle. Esta medida técnica implica que los usuarios ya no podrán localizar estos sitios mediante sus direcciones IP, dificultando drásticamente el acceso dentro del territorio ruso.
El proyecto “On Connection” alertó sobre esta limpieza digital tras comprobar que diversos recursos críticos ya no figuran en las rutas de tráfico oficiales. Según el Kremlin, estas plataformas no cumplen con las leyes locales y facilitan actividades ilícitas. Por su parte, WhatsApp emitió un comunicado denunciando el intento de aislar a más de 100 millones de usuarios, calificando la acción como un retroceso que vulnera el derecho a la comunicación privada y segura en favor de aplicaciones estatales bajo vigilancia.
El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, condicionó el futuro de estas herramientas a que corporaciones como Meta abandonen su “postura intransigente” y se alineen con las normativas de Moscú. Con el reciente bloqueo a funciones de Telegram y la restricción previa de Euronews, Rusia avanza hacia un control total de la información, endureciendo un ecosistema digital que busca desconectarse del esquema global de navegación.