
El cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos cumple cuatro días sin una resolución inmediata. Este martes, el liderazgo demócrata en el Senado, encabezado por Chuck Schumer, presentó una nueva contraoferta a la Casa Blanca y a los republicanos con el fin de desbloquear la financiación de agencias críticas como el ICE y la CBP, cuyos fondos expiraron el pasado sábado.
La propuesta demócrata condiciona el presupuesto a restricciones operativas severas para los agentes federales. Entre las demandas principales destacan la prohibición de ingresos a “espacios sensibles” sin orden judicial, el fin de patrullas itinerantes en zonas urbanas y la obligatoriedad de usar cámaras corporales. Schumer justificó estas medidas tras las recientes protestas por muertes vinculadas a operativos federales en Mineápolis, calificando al ICE como una fuerza “fuera de control”.
Por su parte, el presidente Donald Trump expresó su escepticismo desde el Air Force One, señalando que, aunque se reunirá con la oposición, no respalda varias de sus exigencias. Mientras el Congreso permanece en receso hasta el lunes, la incertidumbre crece para los 270,000 empleados del DHS, de los cuales el 90% continúa trabajando sin garantías sobre el pago de sus salarios previstos para marzo.