
La historia de Oksana Masters alcanzó una nueva cúspide en los Juegos Paralímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026. La atleta estadounidense de origen ucraniano conquistó su décima medalla de oro tras imponerse en la prueba de biatlón esprint, sumando un total de 20 preseas en su carrera y consolidándose como la deportista invernal más laureada en la historia de Estados Unidos.
Sin embargo, el camino hacia este éxito comenzó en la tragedia. Masters nació en 1989, tres años después del desastre nuclear de Chernobyl. La radiación le provocó severas malformaciones congénitas: nació sin tibias, con una pierna más corta que la otra y sin pulgares. Abandonada por sus padres biológicos, sobrevivió a años de abusos y desnutrición en orfanatos ucranianos hasta que un gesto de amor cambió su destino.

Fue adoptada por una estadounidense, lo que le permitió acceder a cirugías vitales —incluyendo la amputación de ambas piernas— y encontrar en el deporte una forma de resiliencia absoluta. A sus 36 años, cada victoria de Masters no es solo un récord deportivo, sino un testimonio de superación frente a las secuelas de una catástrofe nuclear que no pudo detener su inquebrantable voluntad de triunfar.
