Portero de Tottenham abandona el campo llorando tras errores fatales en derrota ante Atlético de Madrid

El fútbol suele ser cruel, pero lo vivido por Antonin Kinsky en los octavos de final de la Champions League roza lo inverosímil. El guardameta checo, quien recibió la confianza de Igor Tudor para defender la portería del Tottenham ante el Atlético de Madrid, protagonizó una de las actuaciones más amargas que se recuerden en la competición continental.

En apenas 15 minutos, el equipo londinense encajó tres goles, dos de ellos fruto de errores directos del portero. La pesadilla comenzó en el minuto 4, cuando un resbalón fortuito de Kinsky al sacar de puerta terminó en los pies de Lookman, facilitando el gol de Marcos Llorente. Tras el 2-0 de Griezmann, la tragedia se selló en el minuto 15: un mal despeje del checo tras una cesión defensiva permitió que Julián Álvarez firmara el tercero.

Ante el colapso, Tudor tomó una decisión drástica y poco habitual: sustituir al portero en el minuto 17. Guglielmo Vicario entró al césped mientras un Kinsky desolado abandonaba el campo entre el consuelo de sus compañeros. El joven arquero, que apenas había sumado minutos en la Copa de la Liga, vivió en el Riyadh Air Metropolitano el escenario que todo profesional teme, dejando al Tottenham con una montaña casi imposible de escalar.

Comparte esta nota: