
Un nuevo estudio realizado por investigadores del Mass General Brigham sugiere que los suplementos de vitamina D podrían desempeñar un papel crucial en la reducción del riesgo de desarrollar COVID prolongado. La investigación, publicada en The Journal of Nutrition, analizó a más de 1,700 adultos con diagnóstico reciente del virus para evaluar si dosis altas de este nutriente influían en la evolución de la enfermedad.
Aunque los resultados indicaron que la vitamina D no reduce la gravedad de la infección aguda ni previene hospitalizaciones a corto plazo, sí mostró un indicio prometedor en los síntomas que persisten tras la infección inicial, como la fatiga y la confusión mental.
Reducción de síntomas a largo plazo
El ensayo clínico aleatorizado reveló que los pacientes que siguieron rigurosamente el tratamiento presentaron una menor incidencia de secuelas:
- Grupo de vitamina D: El 21% reportó síntomas persistentes ocho semanas después.
- Grupo de placebo: El 25% continuó con afecciones tras el mismo periodo.
La doctora JoAnn Manson, autora principal del estudio, explicó que este beneficio podría deberse a la capacidad de la vitamina D para regular la inflamación en el organismo. No obstante, los expertos subrayan que se requieren estudios más amplios para confirmar estos hallazgos, idealmente iniciando la suplementación incluso antes del diagnóstico para maximizar su efectividad.