
La Procesión del Silencio en San Miguel es mucho más que un evento; es un encuentro profundo con la fe que transforma la noche del Jueves Santo en un escenario de reflexión y respeto. Bajo la guía del Padre José Osmel Vigil Colato, párroco de la iglesia San Francisco de Asís, esta tradición se alza como un pilar del calendario cultural y religioso de la ciudad.
El rito comienza tras la Santa Cena, reviviendo el momento bíblico en que Jesús, tras orar en el Monte de Getsemaní, es aprehendido para dar inicio a su Pasión. Cerca de las 11:00 p.m., la imagen de Jesús Cautivo sale al encuentro de su pueblo, escoltada este año por la figura de San Pedro.
La Hermandad de Cadeneros juega un papel crucial, portando cadenas cuyo sonido metálico sobre el asfalto simboliza el peso y el sacrificio de Cristo. Cientos de fieles de diversas parroquias se suman a este peregrinaje que recorre las principales calles del centro, manteniendo un ambiente de oración hasta el amanecer, retornando a la parroquia entre las 5:00 a.m. y 6:00 a.m. Este acto representa un hecho histórico en la fe de San Miguel, donde el silencio habla más que las palabras, uniendo a la comunidad en una vigilia de amor y entrega.
