
La tensión política en Perú alcanzó un punto crítico este domingo tras la movilización de más de 3.000 ciudadanos en las calles de Lima. Los manifestantes, vinculados a colectivos civiles y simpatizantes del candidato Rafael López Aliaga, denuncian un presunto fraude tras los comicios presidenciales del pasado 12 de abril, exigiendo que se respete la voluntad popular bajo la consigna “el voto se respeta”.
El epicentro de las protestas fue la avenida La Peruanidad, cerca de la sede de la ONPE, organismo actualmente cuestionado por fallas logísticas y retrasos en la apertura de mesas que impidieron el sufragio de miles de ciudadanos. López Aliaga, quien solicita la nulidad del proceso, ha denunciado un plan sistemático para “robar el país”, mientras las autoridades judiciales investigan al jefe de la ONPE, Piero Corvetto, por presuntos delitos electorales.
A pesar del clima de desconfianza, la misión de observadores de la Unión Europea señaló que no existen pruebas que sustenten la narrativa de fraude. Con el 93,4% de las actas procesadas, Keiko Fujimori lidera el conteo, mientras que el pase a la segunda vuelta se disputa voto a voto entre Roberto Sánchez (12%) y el propio Aliaga (11,9%). Los resultados oficiales definitivos se conocerán recién a mediados de mayo.