
Este lunes 20 de abril de 2026, el gobierno de Irán confirmó que se encuentra “evaluando positivamente” su asistencia a las conversaciones de paz con Estados Unidos en Islamabad. Este cambio de postura surge tras las gestiones de Pakistán para mediar en el levantamiento del bloqueo naval estadounidense sobre los puertos iraníes, un obstáculo crítico para la reincorporación de Teherán a los esfuerzos diplomáticos.
A menos de 48 horas de que expire el alto al fuego de dos semanas, la tensión es máxima. Mientras la delegación de Washington, encabezada por el vicepresidente JD Vance, se prepara para partir, el presidente Donald Trump aseguró que el bloqueo se mantendrá firme hasta alcanzar un acuerdo definitivo. Según el mandatario, la medida está costando a Irán cerca de 500 millones de dólares diarios, una cifra que calificó de “insostenible”.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, lanzó una advertencia contundente al declarar que Teherán posee “nuevas cartas” militares en caso de que las hostilidades se reanuden. Qalibaf denunció que el cerco naval, que ya ha obligado a 27 buques a retroceder según el Centcom, es un intento de forzar una “rendición”. El éxito de esta cumbre en Pakistán es visto como la última oportunidad para evitar la escalada de una guerra que ha devastado la economía global desde febrero.