
Tras un prolongado bloqueo político, los embajadores de los Veintisiete han dado el visto bueno definitivo a un ambicioso plan de apoyo para Ucrania. El acuerdo contempla un préstamo de 90.000 millones de euros destinado a Kiev y la implementación del vigésimo paquete de sanciones contra la Federación Rusa, marcando un nuevo hito en la estrategia económica de la región.
El avance fue posible gracias a que el Gobierno húngaro de Viktor Orbán decidió levantar su veto. Esta decisión se produjo inmediatamente después de que el presidente Volodímir Zelenski confirmara la reparación del oleoducto Druzhba, infraestructura vital para el suministro energético de Hungría que había sido dañada por ataques rusos. Con este escollo resuelto, se espera que el primer desembolso de fondos hacia Ucrania se ejecute durante el segundo trimestre de 2026.
Detalles del vigésimo paquete de sanciones
El nuevo marco restrictivo, que anteriormente contaba con la oposición de Hungría y Eslovaquia, busca asfixiar la logística y financiación de la guerra mediante:
- Bloqueo marítimo: Restricciones totales a servicios para petroleros rusos.
- Sector financiero: Sanciones adicionales a entidades bancarias clave.
- Control de exportaciones: Medidas estrictas para evitar que tecnología sensible llegue a territorio ruso.
Se prevé que el procedimiento escrito para formalizar estas medidas concluya este jueves 23 de abril, consolidando una respuesta unificada frente a la invasión.