
Teherán ha puesto sobre la mesa una nueva oferta diplomática dirigida a la administración de Donald Trump, buscando desbloquear la parálisis en el golfo Pérsico. Según fuentes cercanas a la mediación, la propuesta iraní sugiere la reapertura del estrecho de Ormuz y el establecimiento de un alto el fuego prolongado a cambio de aplazar las espinosas negociaciones sobre su programa nuclear para una fase posterior.
El plan, transmitido a través de intermediarios pakistaníes, egipcios y turcos, intenta separar el conflicto bélico de la cuestión del enriquecimiento de uranio. Esta estrategia responde a la falta de consenso interno en el liderazgo iraní para aceptar las exigencias de Washington, que demanda la suspensión total del enriquecimiento por al menos una década.
A pesar del movimiento diplomático, el panorama es incierto. El presidente Trump ha manifestado recientemente su intención de mantener el bloqueo naval que asfixia las exportaciones de crudo de Irán, confiando en que la presión económica forzará una capitulación total. Mientras los enviados especiales estadounidenses cancelaron sus viajes a la región, la Casa Blanca se prepara para evaluar si esta oferta representa una vía de escape real al estancamiento o simplemente una táctica de Teherán para ganar tiempo y oxígeno económico.