
Lo que inició como una expedición soñada hacia la Antártida se ha transformado en una pesadilla sanitaria. Al menos tres personas han muerto y tres más han enfermado tras un brote de hantavirus a bordo del buque polar MV Hondius, que zarpó desde Ushuaia, Argentina, el pasado 20 de marzo.
Entre los fallecidos se encuentran una pareja de neerlandeses y un ciudadano alemán. Además, la situación es crítica para un pasajero británico de 69 años, quien tuvo que ser evacuado de emergencia y permanece en cuidados intensivos en un hospital de Sudáfrica.
Actualmente, el barco se encuentra frente a las costas de Cabo Verde, pero el gobierno local ha prohibido el desembarco de los 149 pasajeros y tripulantes por miedo a contagios. Ante esta negativa, la naviera está evaluando desviar la embarcación hacia las Islas Canarias para que los afectados reciban atención médica urgente.
Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que el riesgo para el público general es bajo, la noticia ha causado gran impacto. Los expertos investigan cómo llegó el virus al barco, ya que normalmente se transmite por roedores y no es nada común encontrar este tipo de infecciones en pleno océano. Por ahora, el MV Hondius sigue bajo estricta vigilancia internacional.