
El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, y la delegación de negociadores de Irán iniciaron este domingo conversaciones directas en Bürgenstock, Suiza. Las reuniones de alto nivel, que cuentan con la mediación de Catar y Pakistán, buscan concretar los detalles técnicos de un acuerdo permanente que ponga fin al conflicto bélico en la región.
A pesar de que ambas delegaciones reportaron grandes avances técnicos, los puntos centrales del borrador continúan generando profundas fricciones. En el ámbito económico, la delegación estadounidense desmintió la liberación inmediata de fondos, precisando que el acceso de Irán a sus activos congelados y a un fondo de reconstrucción estará estrictamente condicionado a compromisos duraderos de desnuclearización a largo plazo.
Por otro lado, el acuerdo provisional exige el cese de hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano, aunque los recientes ataques retrasaron el inicio de la cita. El panorama se complejiza aún más tras las advertencias del gobierno de Donald Trump, que amenazó con tomar el control del Estrecho de Ormuz si Teherán no cede en el desmantelamiento nuclear. Las comisiones disponen de 60 días para definir un pacto definitivo.