
El Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia incautó un gigantesco cargamento de 500 kilogramos de cocaína camuflada dentro de un envío de pescado proveniente de Ecuador. La droga fue detectada en la terminal de contenedores Petrolesport del puerto Bolshói de San Petersburgo, oculta de forma minuciosa en carcasas de atún entero congelado que habían sido importadas legalmente.
Durante el operativo, las autoridades rusas detuvieron a un ciudadano local implicado en la organización de esta red internacional de contrabando, la cual transportaba masivas cantidades de estupefacientes desde Latinoamérica por vía marítima.
Además del estupefaciente, los agentes del orden confiscaron al sospechoso un botín de alta gama que evidencia las dimensiones del negocio ilícito:
- Un dispositivo electrónico con acceso a cuentas de criptodivisas por un valor equivalente a 613,000 dólares.
- Trece relojes de lujo valorados en más de 1.3 millones de dólares.
- Cinco automóviles de lujo estimados en 1.65 millones de dólares.
El FSB abrió formalmente una causa penal contra el detenido bajo los cargos de intento de narcotráfico a gran escala y se ordenó su prisión preventiva inmediata mientras continúan las investigaciones de la red delictiva.