
Limitar la ingesta de alimentos a una ventana de ocho horas diarias ayuda a mantener la pérdida de peso en adultos con sobrepeso u obesidad, según un estudio multicéntrico liderado por la Universidad de Granada. La investigación evidenció que esta práctica de alimentación restringida por tiempo mejora la capacidad de sostener la reducción de peso durante doce meses.
El ensayo clínico reveló que tanto los horarios tempranos, que inician antes de las diez de la mañana, como los tardíos, que comienzan después de la una de la tarde, o incluso los elegidos libremente por los participantes, resultan más eficaces que la educación alimentaria estándar. Quienes practicaron la ventana matutina presentaron una pérdida adicional media de 2.6 kilos respecto al grupo de control, mientras que el grupo vespertino conservó 2.4 kilos menos.
Ninguno de los métodos requirió contar calorías ni modificar nutrientes, una diferencia clave frente a los planes clásicos de adelgazamiento. No obstante, los investigadores detectaron una reducción sostenida de masa libre de grasa, principalmente músculo, en los esquemas temprano y tardío. Por ello, los expertos aconsejan combinar el ayuno intermitente con ejercicio de fuerza y una ingesta suficiente de proteínas.