
El brote de ébola en el este de la República Democrática del Congo (RDC) continúa expandiéndose de forma alarmante. El Gobierno congoleño ha elevado a 625 la cifra de muertos y a 1,792 los casos confirmados desde que se declaró la emergencia el pasado 15 de mayo. Según el último informe oficial, la tasa de letalidad se sitúa en un 34.1 por ciento.
Las autoridades informaron que 764 pacientes permanecen hospitalizados o en aislamiento, mientras que 295 personas han logrado recuperarse. Hasta el momento, el rastreo de contactos alcanza el 78.6 por ciento. La epidemia mantiene su epicentro en la provincia de Ituri, fronteriza con Uganda y Sudán del Sur, y se ha extendido a Kivu del Norte y Kivu del Sur, bajo sospecha de nuevos casos en Tshopo.
La situación ya traspasó fronteras hacia Uganda, donde se registran 20 contagios confirmados y dos fallecimientos. La Organización Mundial de la Salud advirtió que el brote corresponde a la cepa de Bundibugyo, la cual carece de vacuna autorizada o tratamiento específico. La institución considera alto el riesgo de expansión en África subsahariana, aunque bajo a nivel global.