
El Departamento de Estado de Estados Unidos presentó un extenso informe titulado “Cuba: La capital del comunismo en el siglo XXI”, en el que califica al gobierno de La Habana como una amenaza directa para la seguridad estadounidense. Impulsado por el secretario de Estado, Marco Rubio, el documento de 100 páginas acusa a la isla de coordinar operaciones de espionaje, infiltración y subversión ideológica, además de cooperar activamente con potencias como Rusia, China e Irán.
Desde Washington remarcan que la cercanía geográfica y la red de inteligencia cubana representan un riesgo transnacional en la región. Estas declaraciones forman parte de un marcado endurecimiento de la política exterior bajo la administración del presidente Donald Trump.
Por su parte, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel rechazó categóricamente las acusaciones, tildando el reporte de “mediocre panfleto” y propaganda. El mandatario denunció que la publicación busca fabricar pretextos para justificar nuevas sanciones o una eventual intervención en la isla. El intercambio de acusaciones reaviva de forma significativa las tensiones bilaterales, alejando las posibilidades de un diálogo diplomático a corto plazo entre ambas naciones.