
La severa y prolongada falta de lluvias asociadas a periodos secos en el oriente de El Salvador ha reducido hasta en 20 centímetros la profundidad del agua en la laguna de Olomega. Este fenómeno impacta directamente el ecosistema del cuerpo de agua dulce más importante de la región y pone en riesgo la economía de unas 500 familias de pescadores artesanales.
Ubicada entre los departamentos de San Miguel y La Unión, esta reserva natural enfrenta una de las bajas de nivel más notorias de las últimas semanas. La disminución del caudal genera calentamiento del agua y menor oxigenación, lo que frena la reproducción de las especies marinas y disminuye la captura diaria.

Además de las pérdidas en la pesca, el terreno fangoso dificulta la navegación de las embarcaciones, entorpeciendo el transporte en lancha y paralizando las actividades turísticas locales. La situación reduce notablemente los ingresos familiares de los pobladores e incrementa los costos del producto en el comercio local. La comunidad exige atención inmediata para mitigar los impactos socioeconómicos causados por la sequía.
