El migueleño Dr. David J. Guzmán y la fascinante historia detrás de la Oración a la Bandera Salvadoreña

El Dr. David Joaquín Guzmán Martorell fue una de las figuras más multifacéticas de El Salvador. Nacido en San Miguel en 1843 y graduado de Medicina en París, ejerció como científico, botánico, arqueólogo y político, además de fundar en 1883 el Museo Nacional de Antropología (MUNA), recinto que actualmente lleva su nombre.

Aunque no era poeta de profesión, Guzmán dejó una huella imborrable en la cultura salvadoreña al redactar la icónica Oración a la Bandera Salvadoreña. En 1916, bajo la gestión del presidente Carlos Meléndez, el Ministerio de Instrucción Pública promovió un certamen literario para dotar al país de una composición cívica dedicada al nuevo pabellón nacional.

Inspirado por su faceta de naturalista, el sabio plasmó en prosa poética la geografía nacional, retratando los volcanes, ríos y campiñas del país como una verdadera declaración de amor a la tierra. Su propuesta resultó ganadora y se convirtió en un pilar del sistema educativo escolar.

A pesar de su arraigo popular inmediato, el poema tardó 85 años en ser reconocido formalmente por la ley. Fue hasta febrero de 2001 cuando la Asamblea Legislativa lo declaró oficialmente como Símbolo Patrio de la República.

Oración a la Bandera:

Dios te salve, Patria Sagrada,

en tu seno hemos nacido y amado;

eres el aire que respiramos,
la tierra que nos sustenta,
la familia que amamos,
la libertad que nos defiende,
la religión que nos consuela.

Tú tienes nuestros hogares queridos,
fértiles campiñas,
ríos majestuosos,
soberbios volcanes,
apacibles lagos,
cielos de púrpura y oro.

En tus campos ondulan doradas espigas,
en tus talleres vibran los motores,
chisporrotean los yunques,
surgen las bellezas del arte.

Patria,
en tu lengua armoniosa
pedimos a la Providencia que te ampare,
que abra nuestra alma al resplandor del cielo,
grabe en ella dulce afecto al Maestro y a la Escuela
y nos infunda tu santo amor.

Patria,
tu historia,
blasón de héroes y mártires,
reseña virtudes y anhelos;
tú reverencias el Acta que consagró la soberanía nacional
y marcas la senda florida
en que la Justicia y la Libertad nos llevan hacia Dios.

¡Bandera de la Patria,
símbolo sagrado de El Salvador,
te saludan reverentes las nuevas generaciones!

Para ti el sol vivificante de nuestras glorias,
los himnos del patriotismo,
los laureles de los héroes.
Para ti el respeto de los pueblos
y la corona de amor
que hoy ceñimos a tus inmortales sienes.

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