
En un nuevo capítulo de la tensa escalada entre Israel y Líbano, el Ejército israelí lanzó este jueves bombardeos contra al menos cuatro localidades del sur libanés, horas después de emitir una orden de evacuación “urgente” para civiles en zonas consideradas de alto riesgo.
El ataque, que dejó un herido, ha intensificado los temores de una reanudación abierta del conflicto con Hezbolá, pese al frágil alto el fuego vigente desde hace casi un año. Los blancos fueron edificios en los pueblos de Taybeh, Tair Debba, Tura y Nabatiye, según confirmó el portavoz árabe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Avichay Adraee, a través de mensajes de texto y llamadas a residentes. “Cualquier persona cerca de miembros, instalaciones o armas de Hezbolá pone en peligro su vida y la de su familia.
Evacúen inmediatamente y aléjense al menos 500 metros”, advirtió Adraee en un comunicado difundido en redes sociales. La orden afectó inicialmente a dos pueblos, pero se extendió rápidamente a una quinta localidad en el distrito de Nabatiye, obligando a miles a huir hacia el norte.
El Centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Salud libanés reportó un herido en Tair Debba, un hombre de mediana edad alcanzado por escombros durante el bombardeo. No se registraron víctimas fatales inmediatas, pero el pánico se apoderó de las comunidades chiitas, donde escuelas cerraron y familias cargaron lo esencial en vehículos improvisados.
“Huimos sin saber adónde ir; Israel dice que es por nuestra seguridad, pero ¿quién protege nuestras casas?”, relató un residente de Taybeh a la agencia ANN, mientras columnas de humo se elevaban sobre los valles fronterizos. Israel justificó los ataques como “medidas preventivas” contra infraestructuras subterráneas de Hezbolá, el grupo militante chií aliado de Irán, acusado de preparar drones y misiles.

“Estamos actuando para neutralizar amenazas inminentes”, afirmó un portavoz de las FDI, en un contexto de crecientes tensiones diplomáticas. Horas antes, Hezbolá rechazó cualquier negociación de desarme, calificándola de “chantaje israelí”, y exigió una estrategia nacional consensuada con el gobierno libanés.
Esta ofensiva llega en medio de un alto el fuego inestable, roto por ataques esporádicos israelíes desde noviembre de 2024. Según Haaretz, citando fuentes libanesas, Tel Aviv busca presionar a Beirut para avanzar en un acuerdo bilateral que incluya la desmilitarización de la frontera.
El presidente libanés Joseph Aoun convocó de urgencia al gabinete para evaluar la respuesta, mientras la ONU y mediadores internacionales, como el Papa Francisco y el presidente palestino Mahmud Abás, urgen un cese al fuego y ayuda humanitaria.
En Líbano, ya devastado por la guerra de 2024 que dejó miles de desplazados, esta escalada agrava la crisis. Más de 1.800 heridos y 550 muertos se acumulan desde entonces en el sur, según el Ministerio de Salud. Expertos temen que un error de cálculo reactive la “guerra de los 40 días”.
Para los civiles, atrapados en el fuego cruzado, la evacuación no es salvación, sino exilio forzado.