
Si bien salir a caminar es un hábito saludable, un entrenador personal experto advierte que, a partir de los 60 años, debe ser complementado obligatoriamente con ejercicio de fuerza. Caminar está bien para la salud cardiovascular, pero no es suficiente para contrarrestar la pérdida natural de masa muscular y densidad ósea que ocurre con la edad, fenómeno conocido como sarcopenia.
El entrenamiento de fuerza se convierte en el pilar fundamental para mantener la autonomía, prevenir caídas y mejorar la calidad de vida en la tercera edad. Este hábito es crucial, especialmente para mayores de 65 años que experimentan síntomas como pies hinchados, ya que fortalecer los músculos mejora la circulación y reduce la retención de líquidos.
Los denominados “superancianos” —personas con cerebros resistentes al paso del tiempo— no solo mantienen una mente activa, sino que también suelen tener cuerpos fuertes y funcionales. Incluir rutinas con pesas ligeras, bandas de resistencia o ejercicios con el propio peso corporal es esencial para construir un cuerpo y un cerebro más resilientes. ¡La fuerza es la nueva juventud!