
A tres años de la inauguración del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), el Gobierno del presidente Nayib Bukele celebra la consolidación de una estrategia que ha transformado radicalmente el panorama social de El Salvador. Lo que nació como una respuesta de infraestructura ante la crisis de violencia, se erige hoy como el símbolo del quiebre definitivo con décadas de control criminal.
Durante años, las familias salvadoreñas sufrieron el asedio de estructuras que impusieron el miedo, la extorsión y el desplazamiento forzado. La puesta en marcha del CECOT permitió el aislamiento efectivo de los miembros de estas pandillas, garantizando que quienes generaron terror no vuelvan a las calles. Esta medida ha sido fundamental para que la población honrada recupere su libertad de movilidad y la tranquilidad en sus comunidades.


- Resultados: Reducción histórica de homicidios y debilitamiento estructural de las pandillas.
- Modelo Internacional: El Salvador ha pasado de ser uno de los países más peligrosos a un referente de seguridad que despierta interés global.
- Contexto Económico: Esta estabilidad se complementa con hitos recientes, como el acuerdo de eliminación de aranceles con Estados Unidos, potenciando la confianza de inversión en un país pacificado.
A tres años de su funcionamiento, el CECOT no es solo una prisión de máxima seguridad, sino el eje de un nuevo modelo de Estado que prioriza la paz de sus ciudadanos sobre el dominio del crimen.
Bajo la gestión del Presidente Nayib Bukele, el CECOT cumple tres años como pieza clave para eliminar el poder criminal, transformando la seguridad en una realidad que garantiza tranquilidad a la población.
— LasNoticiasdeSanMiguel.com (@LasNoticiasSM) January 31, 2026
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