
Una reciente revisión de Cochrane, tras analizar 73 ensayos clínicos con casi 5,000 adultos, refuerza la idea de que el ejercicio físico es una herramienta poderosa contra la depresión. Los hallazgos sugieren que la actividad física puede reducir síntomas como la tristeza, el insomnio y la falta de energía con una eficacia similar a la terapia psicológica o la medicación.
Puntos clave del estudio
- Eficacia comparativa: No se hallaron diferencias significativas entre el ejercicio y los tratamientos tradicionales, posicionándolo como una opción segura y accesible.
- Modalidades recomendadas: Los programas que combinan ejercicio aeróbico y de resistencia mostraron mejores resultados que el cardio por sí solo. Curiosamente, la intensidad leve a moderada reportó mayores beneficios que el ejercicio extenuante.
- Consistencia: Se observó una mejoría notable al completar entre 13 y 36 sesiones totales.
A pesar de estos resultados prometedores, los investigadores liderados por Andrew Clegg advierten que aún se necesitan estudios de mayor escala para confirmar los efectos a largo plazo. No obstante, organismos internacionales como el NICE y la Asociación Europea de Psiquiatría ya integran el deporte en sus guías clínicas, recomendándolo incluso como tratamiento único en casos de depresión leve o moderada