
El mercado energético global ha entrado en una fase de alta volatilidad. Este domingo, los precios del petróleo superaron la barrera de los US$ 100 por barril, un hito que no se alcanzaba desde la invasión rusa a Ucrania en 2022. La escalada responde a la intensificación del conflicto en Irán y al temor de un bloqueo prolongado en el Estrecho de Ormuz, punto por donde transita el 20 % del crudo mundial.
Cifras récord y proyecciones
Los futuros del petróleo estadounidense (WTI) se dispararon un 18 %, situándose en torno a los US$ 108, con picos momentáneos de US$ 110. Por su parte, el referente global Brent subió un 16 %. Expertos de Kpler advierten que, de mantenerse el cierre de las rutas marítimas, el precio podría escalar hasta los US$ 150 antes de finalizar marzo.
Reacción política y de mercado
El presidente Donald Trump ha minimizado el impacto económico, calificando el alza como un “precio muy bajo a pagar” por la eliminación de la amenaza nuclear iraní. Sin embargo, los mercados financieros muestran una realidad distinta:
- Dow Jones: Cayó más de 800 puntos (1,7 %).
- S&P 500 y Nasdaq: Registraron descensos del 1,6 %.
- Gasolina en EE. UU.: El promedio nacional subió a US$ 3,45 por galón, un incremento del 16 % en solo una semana.
Medidas de emergencia
Ante la amenaza de Irán de atacar petroleros, el gobierno estadounidense anunció planes para suministrar seguros a las embarcaciones y evalúa escoltas navales. No obstante, las navieras dudan en operar en la zona mientras Irán advierte represalias contra la infraestructura energética regional.
El conflicto pone a la administración actual en una posición delicada de cara a las elecciones de mitad de mandato, enfrentando el desafío de equilibrar los objetivos militares con la estabilidad del bolsillo del consumidor.