
El Santiago Bernabéu vivió una noche de reconciliación y fútbol total en la que el Real Madrid aplastó 6-1 al Mónaco, sellando su virtual clasificación directa a los octavos de final de la Champions League. Bajo la dirección de Álvaro Arbeloa, el conjunto blanco transformó los recientes pitos de su afición en ovaciones, impulsado por una actuación estelar de sus figuras.
Vinícius Júnior fue el gran protagonista de la “paz” en Chamartín. Tras ser señalado por la grada en partidos anteriores, el brasileño respondió con una exhibición: anotó un golazo a la escuadra y repartió dos asistencias, recuperando el perdón y el cariño del madridismo. Junto a él, Kylian Mbappé volvió a ser letal ante su exequipo. El francés, que ya suma 11 goles en esta edición, lideró el ataque con un doblete tempranero que desarticuló cualquier resistencia monegasca.
La frescura la aportaron los jóvenes; Mastantuono brilló en la creación y se estrenó como goleador, mientras que Bellingham cerró la cuenta en los minutos finales. Pese a las bajas defensivas que obligaron a Valverde y Camavinga a actuar como laterales, el Madrid demostró un hambre insaciable. Con este triunfo, el equipo no solo encarrila su futuro europeo, sino que recupera la moral necesaria para pelear por todo.