
La tensión en Asia Central ha alcanzado un punto crítico tras una serie de ataques transfronterizos entre las fuerzas talibanes de Afganistán y el ejército de Pakistán. Lo que comenzó como una ofensiva pakistaní el pasado domingo contra campamentos militantes, ha derivado en una “guerra abierta”, según declaraciones del ministro de Defensa pakistaní, Khawaja Asif.
Durante la madrugada del viernes, Pakistán ejecutó bombardeos aéreos en zonas estratégicas de Kabul, Kandahar y Paktia. Islamabad justifica estas acciones como una respuesta necesaria a las agresiones “no provocadas” por parte de las fuerzas afganas el jueves. Por su parte, el portavoz talibán, Zabiullah Mujahid, calificó los ataques de “cobardes” y confirmó que ya han iniciado operaciones de represalia contra centros militares fronterizos.
Disparidad en las cifras de bajas
La guerra informativa acompaña al conflicto físico, con reportes contradictorios sobre el impacto de los combates:
- Versión de Pakistán: Afirman haber abatido a 133 combatientes talibanes y destruido múltiples puestos militares.
- Versión de Afganistán: Reportan solo 8 soldados fallecidos, pero aseguran haber matado a 40 militares pakistaníes y capturado 15 puestos en la frontera.
Este enfrentamiento rompe el frágil alto el fuego vigente desde octubre y agrava la crisis humanitaria, tras reportarse civiles heridos en campos de refugiados de Nangarhar.