
En una escalada de tensiones sin precedentes, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmó el hundimiento de la fragata iraní IRIS Dana en aguas del Océano Índico, frente a las costas de Sri Lanka. El ataque, ejecutado por un submarino estadounidense mediante el uso de un torpedo, marca un punto de inflexión histórico: es la primera vez que una nave enemiga es hundida con este armamento desde la Segunda Guerra Mundial.
Hegseth describió la operación como una demostración de “muerte silenciosa”, destacando que el buque se creía seguro en aguas internacionales antes de ser impactado. Además, el secretario informó que el buque insignia iraní, el Soleimani, también fue destruido en una operación separada, afirmando que el presidente Trump “les pegó dos veces”.
El incidente ha dejado un saldo humano devastador. Fuentes de la Armada de Sri Lanka informan que, de las aproximadamente 133 personas a bordo del IRIS Dana, al menos 101 permanecen desaparecidas. Hasta el momento, las labores de rescate han logrado poner a salvo a 32 tripulantes y recuperar varios cuerpos del mar. Este suceso ocurre en un contexto de alta relevancia para El Salvador, que recientemente ha estrechado lazos comerciales con Washington tras la eliminación de aranceles entre ambas naciones.