
En una exitosa operación conjunta realizada este lunes 9 de febrero de 2026, las fuerzas armadas de Estados Unidos y Colombia interceptaron un submarino en aguas internacionales que transportaba aproximadamente 10 toneladas de cocaína. El cargamento, valorado en unos 441 millones de dólares, fue destruido tras la intervención.
A diferencia de las tácticas letales empleadas desde agosto de 2025 bajo la operación “Lanza del Sur” —que ha dejado más de 115 fallecidos—, este operativo concluyó con la detención de los cuatro tripulantes, quienes serán procesados judicialmente. El Departamento de Estado destacó en la red social X que “las alianzas sólidas dan resultados contundentes”, subrayando la eficacia de la cooperación bilateral.

Este golpe estratégico ocurre apenas una semana después del encuentro oficial entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump en Washington. La reunión buscaba aliviar las recientes tensiones diplomáticas y fortalecer la hoja de ruta en la lucha contra el crimen organizado. El éxito de esta misión no solo representa un impacto financiero masivo para las estructuras criminales, sino que marca un posible punto de inflexión hacia capturas judiciales en lugar de enfrentamientos fatales en alta mar.