
En un momento de máxima tensión tras los ataques a infraestructuras petroleras en el Golfo, Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, ha disipado cualquier rumor de distensión. A través de un mensaje directo en su cuenta oficial de X, redactado originalmente en persa, Larijani fue tajante: “No negociaremos con Estados Unidos”.
Un portazo a la diplomacia
Esta declaración surge como una respuesta inmediata a las especulaciones sobre posibles contactos secretos con la administración de Donald Trump. En medio de la ofensiva militar y el caos energético que ha disparado los precios del gas y el petróleo, el jefe de seguridad iraní busca proyectar una imagen de firmeza absoluta, negando que los recientes ataques sean el preludio de una mesa de negociación forzada.
Implicaciones globales
La negativa de Teherán a dialogar complica aún más el panorama en el Estrecho de Ormuz. Con el flujo de suministros bloqueado y los mercados en alerta roja, la postura de Larijani refuerza la idea de que Irán no cederá ante la presión económica ni militar. Al cerrar esta vía diplomática, el riesgo de una escalada prolongada aumenta, dejando a Europa y al resto del mundo en una situación de incertidumbre energética sin precedentes.