
La historia inmobiliaria de Jennifer Lopez y Ben Affleck suma un nuevo capítulo de frustración. El pasado 26 de enero, la expareja decidió retirar nuevamente del mercado su imponente mansión en Beverly Hills, valorada en 52 millones de dólares, tras no lograr concretar la venta en los últimos cuatro meses.
Adquirida en mayo de 2023 por casi 61 millones, la propiedad de 38,000 pies cuadrados se ha convertido en un activo difícil de liquidar. A pesar de contar con 12 dormitorios, 24 baños, gimnasio de lujo y hasta un ring de boxeo, el inmueble no ha encontrado comprador incluso tras drásticas rebajas. En julio de 2024, salió a la venta por 68 millones, pero el desinterés del mercado obligó a reducir el precio sucesivamente hasta los 52 millones actuales, cifra que representaría una pérdida millonaria para ambos.

Expertos inmobiliarios sugieren que retirar la casa es una «decisión de negocios prudente» ante un mercado de lujo contraído. Mientras tanto, la vida de las estrellas ha seguido caminos separados: tras oficializar su divorcio el 6 de enero de 2025, esta mansión —que una vez simbolizó su unión— permanece como el último vínculo material de un matrimonio que terminó exactamente dos años después de su boda en Georgia.
