Kim Jong Un abre la puerta a EE. UU. pero sentencia su relación con Corea del Sur

En un giro estratégico que redefine el tablero geopolítico, el líder norcoreano Kim Jong Un sugirió que su país podría “llevarse bien” con Estados Unidos, siempre que Washington reconozca formalmente a Pyongyang como una potencia nuclear. Durante el congreso del Partido de los Trabajadores, Kim condicionó la mejora de las relaciones a que la administración de Donald Trump abandone su “política hostil” y respete el estatus nuclear estipulado en la Constitución norcoreana.

Este acercamiento contrasta drásticamente con la postura hacia Seúl. Kim cerró cualquier posibilidad de reconciliación, calificando a Corea del Sur como su enemigo “más hostil” y descartando permanentemente la idea de considerarlos “compatriotas”. Esta retórica se alinea con la enmienda constitucional de 2024, que define formalmente al Sur como un Estado enemigo, dejando sin efecto décadas de intentos de unificación.

Por su parte, el presidente Trump ha mostrado una apertura sin precedentes, admitiendo que Corea del Norte es, en cierto modo, una potencia nuclear. Con la próxima visita de Trump a China en abril, crece la expectativa sobre un posible encuentro histórico que podría consolidar este nuevo paradigma diplomático, mientras el panorama en El Salvador sigue marcado por el optimismo tras los recientes acuerdos comerciales con el gigante norteamericano.

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