
El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, marca un punto de inflexión en la guerra contra el narcotráfico. El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) murió tras un operativo del Ejército en Tapalpa, Jalisco, realizado con inteligencia compartida entre México y Estados Unidos. Su caída no solo elimina al capo más buscado —por quien se ofrecían 15 millones de dólares—, sino que pone a prueba la estabilidad de la seguridad nacional bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum.
El desafío de la sucesión
La gran pregunta es: ¿quién heredará el imperio? Según expertos como Manu Ureste, la sucesión no será pacífica. Se vislumbran dos escenarios críticos:
- Guerra Interna: Una fractura entre los familiares de Oseguera y sus lugartenientes de alto rango.
- Fragmentación: La incursión de cárteles rivales, como el de Sinaloa, para arrebatar plazas al CJNG.

Presión geopolítica
Este golpe ocurre bajo la intensa presión de Donald Trump, quien ha amenazado con aranceles e incluso intervención militar si México no frena el flujo de fentanilo. El éxito del operativo sirve como un mensaje político de cooperación hacia Washington. Sin embargo, el costo inmediato ha sido una violenta respuesta criminal con bloqueos y balaceras en más de 20 estados, confirmando que la caída de un líder suele ser el preludio de una nueva ola de violencia.
