
El municipio de Nahuizalco se volcó a las calles este domingo en un emotivo y doloroso último adiós a Marielos Haydee Zavala y su pequeña hija, Alejandra Victoria Catalán Zacapa. Ambas perdieron la vida tras el devastador incendio que consumió parte del Centro Histórico el pasado viernes 13 de febrero, una tragedia que ha dejado una herida profunda en el corazón de la comunidad salvadoreña.
El ambiente de fiesta que se vive actualmente en el país por eventos internacionales se vio empañado por el gris del luto. El cortejo fúnebre avanzó entre flores blancas y oraciones, acompañado por decenas de familiares, amigos y vecinos que, entre lágrimas, exigían consuelo ante una pérdida tan irreparable. La solidaridad fue el motor de la jornada, uniendo a los habitantes en un solo clamor de justicia y memoria.

Este lamentable suceso no solo ha sumido a Nahuizalco en el silencio, sino que ha reavivado un urgente debate nacional sobre la seguridad y prevención en zonas comerciales y estructuras antiguas. La tragedia de Marielos y Alejandra se convierte hoy en un símbolo de la necesidad imperante de fortalecer los protocolos de emergencia para evitar que más familias sean separadas por el fuego.