
El propietario de X, Elon Musk, ha escalado su confrontación con el presidente español, Pedro Sánchez, calificándolo de “tirano y traidor” tras el anuncio de un nuevo paquete legislativo en España. Musk utilizó términos ofensivos para responder a las medidas que buscan regular de forma estricta las plataformas digitales y proteger a los menores de 16 años.
El núcleo del conflicto reside en la propuesta del Ejecutivo español de responsabilizar legal y penalmente a los directivos de las redes sociales si no retiran contenidos de odio o ilegales. Sánchez justifica estas acciones para combatir lo que denomina un “Estado fallido” digital, donde impera la manipulación algorítmica y la falta de control sobre delitos en la red.
Este choque no es un evento aislado. Se produce en un contexto de presión regulatoria en Europa, coincidiendo con registros de las autoridades francesas en las oficinas de X por presunta injerencia extranjera. La agresiva reacción de Musk subraya la creciente brecha entre los magnates tecnológicos y los gobiernos europeos, quienes buscan imponer límites a la moderación de contenidos y asegurar que las plataformas globales no operen por encima de las leyes nacionales.