
Este martes, Nasry ‘Tito’ Asfura fue investido como el nuevo presidente de Honduras para el periodo 2026-2030. En una ceremonia sobria celebrada en el Parlamento —marcada por la ausencia de mandatarios extranjeros como medida de ahorro—, el líder del conservador Partido Nacional prometió optimizar los recursos públicos y “no fallar” a la ciudadanía.
El eje central de su discurso fue la eficiencia gubernamental. Asfura anunció el cierre de aproximadamente 38 instituciones estatales para reducir el gasto público y redirigir esos fondos a sectores críticos. Sus prioridades incluyen:
- Salud: Eliminación de la mora quirúrgica y el desabastecimiento de fármacos.
- Educación: Impresión de 10 millones de libros para estudiantes.
- Infraestructura: Impulso al empleo mediante obras públicas.

Como primer acto simbólico de su gestión, firmó el decreto para la venta del avión presidencial. A pesar de las acusaciones de “fraude” por parte de la mandataria saliente, Xiomara Castro, la comunidad internacional mostró su respaldo a través de representantes diplomáticos de España, Estados Unidos y la Unión Europea. Asfura concluyó haciendo un llamado a la unidad y al trabajo con humildad, enfatizando que su administración se enfocará en resultados tangibles frente a la confrontación política.