
Niños de entre 1 y 5 años escucharon por primera vez tras la activación de los implantes cocleares que les fueron colocados el pasado mes de noviembre, como parte de la alianza estratégica entre la Primera Dama Gabriela de Bukele y la Princesa Lalla Asmaa del Reino de Marruecos.
La Primera Dama realizó una Visita Oficial al Reino de Marruecos, por invitación de la Princesa Lalla Asmaa, lo que permitió establecer una alianza estratégica que se suma a los esfuerzos del Gobierno salvadoreño para fortalecer el acceso a la salud auditiva y que El Salvador pueda oír.
Los implantes cocleares son dispositivos electrónicos que se implantan quirúrgicamente en niños con sordera severa o profunda. Los implantes estimulan directamente el nervio auditivo mediante impulsos eléctricos, es decir, sustituyen la función de la cóclea, que es la parte del oído responsable de procesar los sonidos.
Durante la activación, un profesional de la salud enciende por primera vez el procesador externo y lo ajusta para que el niño empiece a recibir sonidos. Este es un proceso personalizado que se adapta a la audición de cada niño.

Cada implante coclear tiene un costo aproximado de $15,000 dólares, mientras que las cirugías están valoradas entre $30,000 y $40,000 dólares por paciente. El acuerdo de cooperación establecido permitió que todos los procedimientos fueran realizados sin costo para las familias.
Los beneficiarios fueron sometidos a evaluaciones médicas especializadas para determinar si eran candidatos para recibir un implante coclear. Las pruebas incluyeron verificación de la cóclea y el conducto auditivo, asegurando que cada niño recibiera la tecnología más adecuada según su tipo de pérdida auditiva.
Después de la activación, los beneficiarios deben iniciar un proceso de rehabilitación y seguimiento en el Instituto Salvadoreño de Rehabilitación Integral (ISRI), donde recibirán atención especializada para desarrollar habilidades auditivas y del habla. Este proceso es gradual y requiere práctica constante, acompañamiento profesional y la participación activa de las familias.

La rehabilitación permitirá que los niños escuchen, se comuniquen y se integren a su entorno familiar, educativo y social, fortaleciendo sus oportunidades de aprendizaje, autonomía y desarrollo integral.
Estas acciones reflejan una visión clara: construir un país donde la salud auditiva sea accesible para todos. Como ha expresado la Primera Dama, todo este esfuerzo es “para que El Salvador pueda oír”, un compromiso con la igualdad de oportunidades, para que ningún niño se quede atrás en su derecho a escuchar, comunicarse y desarrollar plenamente su potencial.
