En una final que quedará grabada por el drama y la controversia, Senegal se consagró campeón de la Copa Africana de Naciones tras derrotar a Marruecos por 1-0 en el Estadio Prince Moulay Abdallah. El encuentro, marcado por el orden táctico y la intensidad, se definió en el tiempo suplementario gracias a un gol de Pape Gueye.

El punto de inflexión ocurrió al minuto 98. El árbitro Ndala Ngambo, tras revisar el VAR, sancionó un polémico penal para Marruecos por una falta sobre Brahim Díaz. La decisión provocó tal indignación que el técnico senegalés, Pape Thiaw, ordenó a su equipo abandonar el campo. Fue necesaria la intervención del capitán Sadio Mané, quien convenció a sus compañeros de regresar tras 12 minutos de interrupción.

Ya en la reanudación, Brahim Díaz intentó picar el penal, pero el portero Édouard Mendy aguantó firme y detuvo el disparo. Con el envión anímico, Senegal golpeó apenas iniciado el alargue: Pape Gueye culminó una contra letal para poner el 1-0 definitivo.
Pese a los intentos desesperados de Marruecos, incluido un remate al travesaño de Aguerd, los «Leones de la Teranga» resistieron para levantar el trofeo en suelo marroquí.