
El Tribunal Segundo contra el Crimen Organizado de San Miguel dictó sentencias ejemplares contra 36 integrantes de la estructura criminal MS-13, imponiendo penas que oscilan entre los ocho y los 290 años de prisión. Estos delincuentes operaban en diversos sectores de La Unión y Morazán, donde cometieron una serie de crímenes que incluyen homicidio agravado, extorsión, robo y organizaciones terroristas, sembrando el miedo en cantones y distritos de la zona oriental del país.
Entre los condenados destaca Alexánder Antonio Vargas Portillo, quien recibió una pena de 290 años de cárcel por su participación en 11 homicidios agravados y otros delitos graves. Asimismo, figuras como Manuel Antonio Morales Mejía y René Mauricio Joya Villalta fueron sentenciados a 148 y 130 años de prisión respectivamente. La Fiscalía General de la República presentó pruebas contundentes sobre la crueldad de esta estructura, incluyendo el asesinato de un padre y su hijo en Santa Rosa de Lima bajo acusaciones infundadas de ser informantes.
A diferencia de procesos anteriores, todos los imputados ya se encontraban recluidos en centros penales y estuvieron presentes durante la vista pública donde se desarticuló jurídicamente a esta agrupación. La resolución judicial confirma la efectividad en el combate a la criminalidad en la zona oriental, garantizando que estos individuos no vuelvan a afectar la paz de las familias salvadoreñas. Con estas condenas, el sistema de justicia reafirma su compromiso de aplicar todo el peso de la ley contra quienes atentaron contra la vida y el patrimonio de la población.
