
El presidente Donald Trump ha desatado una crisis constitucional y bélica tras lanzar la operación ‘Furia Épica’ contra Irán sin la autorización del Congreso. El ataque a gran escala, coordinado con Israel, logró abatir al líder supremo Alí Jameneí, provocando represalias de Teherán que ya han cobrado la vida de seis militares estadounidenses.
El debate sobre la legalidad
Aunque la Constitución reserva al Legislativo la potestad de declarar la guerra, Trump se ampara en su rol de comandante en jefe para justificar acciones “limitadas”. El secretario de Estado, Marco Rubio, defiende la ofensiva alegando una “amenaza inminente”, argumento que la oposición demócrata rechaza por falta de pruebas y claridad estratégica.
Un historial de unilateralismo
Expertos señalan que Trump sigue los pasos de sus predecesores:
- Bill Clinton: Bombardeó Kosovo excediendo los plazos legales.
- Barack Obama: Intervino en Libia sin aval legislativo.
- Bush hijo: Fue de los pocos en buscar autorizaciones específicas (Irak y Afganistán).
La Resolución de Poderes de Guerra de 1973, diseñada para frenar al Ejecutivo, parece hoy “papel mojado”. Sin embargo, si el conflicto exige desplegar tropas terrestres o aumentan las bajas, el vacío legal podría convertirse en una trampa política para la Casa Blanca.