
Uruguay se ha consolidado nuevamente como la democracia más sólida de América Latina, según el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025 de Transparencia Internacional. Con una puntuación de 73 sobre 100, el país lidera la región junto a Canadá y Barbados, manteniéndose como un referente de integridad institucional frente a los bajos desempeños de vecinos como Argentina (36) y Brasil (35).
A pesar de este liderazgo, el informe enciende alarmas importantes. Uruguay registró un retroceso de tres puntos respecto al año anterior, cayendo del puesto 13 al 17 a nivel mundial. Esta tendencia refleja una vulnerabilidad creciente ante el crimen organizado transnacional, un fenómeno que también afecta a las democracias más robustas. La organización advierte que la corrupción vinculada a redes criminales está erosionando las instituciones en todo el continente.
Expertos del Ceres refuerzan esta preocupación, señalando que el país se encuentra “asediado” por el narcotráfico y enfrenta una crisis penitenciaria crítica, con una de las tasas de encarcelamiento más altas del mundo. Para proteger su estatus, Transparencia Internacional recomienda a Uruguay y a la región blindar la independencia judicial y fortalecer el espacio cívico para evitar la infiltración de dinero ilícito en el Estado.