
En un cierre de infarto, el ultraderechista Abelardo de la Espriella venció al izquierdista Iván Cepeda en la segunda vuelta presidencial con una diferencia menor al 1%. El líder de Defensores de la Patria sumó 12,9 millones de votos frente a los 12,7 millones de su rival. Esta histórica distancia de apenas 250.830 sufragios evidencia la profunda polarización del país antes de su posesión el 7 de agosto.
La victoria de De la Espriella se consolidó gracias al voto exterior, principalmente en Estados Unidos, que aportó el 70% de su ventaja final. Sin embargo, su gobernabilidad arranca con un panorama complejo. El Pacto Histórico mantiene la mayor fuerza legislativa en el Congreso y el mandatario saliente, Gustavo Petro, ha cuestionado el preconteo, dejando la legitimidad en manos del escrutinio oficial.
Inspirado en los modelos de Nayib Bukele, Donald Trump y Javier Milei, el presidente electo anticipa un giro radical de “mano dura”. Para sus primeros 100 días, promete firmar 90 decretos extraordinarios que eviten el filtro del Congreso. Sus planes bandera contemplan la fumigación aérea de 330.000 hectáreas de coca, la construcción de 10 megacárceles y una fuerte reducción de impuestos para dinamizar la economía.