
El Telescopio Espacial James Webb ha puesto su mirada en Kua’kua, una supertierra ubicada a más de 48 años luz de distancia. Este mundo rocoso tiene una característica asombrosa: siempre muestra la misma cara a su estrella, lo que genera un día permanente con temperaturas que alcanzan los 770 grados Celsius, calor suficiente para fundir el aluminio.
Debido a su cercanía con la estrella LHS 3844, este planeta carece de atmósfera y agua. Los investigadores buscan determinar la composición de su superficie, la cual es extremadamente oscura. Actualmente existen dos teorías principales: podría estar cubierta por un polvo fino similar al de la Luna, llamado regolito, o ser una enorme capa de roca volcánica negra debido a una actividad geológica intensa.
A pesar de ser 1,3 veces más grande que la Tierra, Kua’kua es un lugar hostil donde la vida es imposible. Sin embargo, su estudio permite a los astrónomos comprender mejor cómo evolucionan los planetas rocosos en la galaxia. Los científicos han solicitado más tiempo de observación con el telescopio para analizar cómo se refleja la luz en su superficie y así confirmar si se trata de un mundo volcánico o una versión gigante y desolada de Mercurio.