Diabetes en El Salvador: una emergencia silenciosa.

La diabetes mellitus se ha consolidado como una de las mayores amenazas para la salud pública en El Salvador. Según datos recientes de la Asociación Salvadoreña de Diabetes (ASADI) y proyecciones de la Federación Internacional de Diabetes (FID) para 2026, más de un millón de salvadoreños conviven con esta enfermedad, y cerca de 800,000 enfrentan trastornos metabólicos previos.

Factores que impulsan la crisis

El avance de la enfermedad no es casual; responde a una tormenta perfecta de factores sociales y biológicos:

  • Dieta y Economía: El alto costo de la canasta básica empuja a las familias hacia el consumo de carbohidratos refinados (harinas, pan dulce) y bebidas azucaradas, que son más baratas pero nutricionalmente pobres.
  • Entorno Obesogénico: El sobrepeso y la obesidad en el país han pasado de un 38% a más del 66% en la última década, afectando directamente la resistencia a la insulina.
  • Estrés y Sedentarismo: El ritmo de vida actual y la falta de espacios seguros para el ejercicio físico elevan los niveles de cortisol, hormona que altera la glucosa en sangre.

El impacto en los jóvenes

Uno de los datos más alarmantes es el incremento de diagnósticos en personas jóvenes (menores de 30 años). Lo que antes se consideraba una enfermedad de la vejez, ahora afecta a poblaciones en edad productiva debido a hábitos sedentarios y una exposición temprana a alimentos ultraprocesados.

¿Relación con el COVID-19?

Estudios internacionales y reportes locales sugieren que la pandemia dejó una secuela metabólica. Si bien las vacunas han demostrado ser seguras y necesarias para los diabéticos, el virus del COVID-19 en sí mismo puede dañar las células del páncreas o exacerbar estados de prediabetes, lo que explica parte del repunte de casos post-pandemia.

Ante este panorama, las autoridades de salud enfatizan que la prevención mediante el control de la glucosa y una dieta basada en alimentos naturales es la única vía para frenar una estadística que, de no controlarse, podría colapsar el sistema hospitalario en los próximos años.

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