
El Salvador se abre paso como un mercado estratégico para los destilados premium con la llegada de Soy de Agave, una importadora salvadoreña que apuesta por introducir la cultura, el arte y la historia de México en cada botella. Gracias a las crecientes facilidades para el intercambio comercial y el apoyo estratégico de la Embajada de México, el país ahora degusta tequilas y mezcales elaborados 100 % por manos artesanales.
La empresa, liderada por el emprendedor Roger Lino, ha seleccionado cuidadosamente tres marcas de tequila de Jalisco y una de mezcal de Oaxaca. Entre ellas destaca la destilería Don Tomás, cuyo director, Erick Rivera, celebró la apertura del mercado salvadoreño tras experimentar un crecimiento exponencial en su producción. “Nuestra misión es que la gente pruebe estas alternativas y seguir creciendo en este mercado con tanto potencial”, afirmó Rivera.
A través de iniciativas como el reciente Tequila Fest y encuentros empresariales, Soy de Agave busca posicionarse como experta en el nicho, distribuyendo ya en bares, restaurantes y ventas al detalle. Esta alianza binacional no solo fortalece la economía de ambos países, sino que permite a los salvadoreños disfrutar de productos emblemáticos con la garantía de calidad que define a los mejores maestros tequileros y mezcaleros.