
El colosal incendio forestal que aún combate el personal de emergencia en Madrid, Ávila y Toledo no solo está devorando miles de hectáreas, sino que amenaza con asestar un duro golpe a las finanzas públicas españolas. De acuerdo con informes de Greenpeace y la Asociación Nacional de Empresas Forestales, las labores de extinción podrían costar entre 1,723 y 3,275 millones de euros en lo que va del año, tomando como referencia las más de 172,000 hectáreas calcinadas.
A estos desorbitados montos se sumará la posterior restauración de los paisajes afectados, un proceso que expertos califican como sensiblemente más costoso que la propia extinción. Además, el desastre impacta directamente la economía real del sur de Europa, golpeando sectores estratégicos como la agricultura y el turismo, donde se prevé un estancamiento en el crecimiento del producto interno bruto y la pérdida de miles de empleos.
Ante esta catástrofe ambiental y financiera, especialistas forestales instan al Gobierno a replantear la estrategia nacional e invertir fuertemente en prevención invernal. Aseguran que cada euro destinado a la gestión forestal preventiva evita un gasto multiplicador en extinción y resguarda la biodiversidad del país.