
El Gobierno de Estados Unidos implementará una nueva ronda de aranceles que afectará a unos 60 países por supuestamente permitir o no sancionar de forma estricta el trabajo forzoso en sus cadenas de producción. El representante comercial de dicho país, Jamieson Greer, confirmó que la administración de Donald Trump anunciará próximamente los detalles técnicos para hacer efectiva la medida.
Estos nuevos impuestos aduaneros sustituyen al gravamen global temporal del 10 % que expira este viernes y se amparan en la Sección 301 de la Ley de Comercio. La estrategia busca construir un marco legal permanente luego de que el Tribunal Supremo invalidara recargos previos impuestos por emergencia.
El esquema establece una tasa base del 10 % para economías con prohibiciones vigentes pero con una aplicación insuficiente de la ley, afectando a socios como la Unión Europea, México, Canadá, Ecuador, Indonesia y Pakistán. En tanto, una tasa del 12.5 % se aplicará a las 45 naciones restantes que carecen de normativas punitivas, incluyendo a potencias como China, India y Japón. La medida se suma a sanciones previas contra Brasil y a un recargo del 50 % impuesto a Canadá por otras disputas.