
Una inusual “cúpula de calor” proveniente del norte de África mantiene bajo alerta a varios países de Europa, provocando temperaturas extremas superiores a los 30 °C que son más propias del pleno verano que del mes de mayo.
Francia y el Reino Unido registraron los días de mayo más calurosos desde que se tienen registros, alcanzando máximas de hasta 34.8 °C en Londres. El fenómeno meteorológico ya muestra un impacto trágico: el gobierno francés vinculó al menos siete muertes con esta ola de calor, mientras que en París se reportaron colapsos en eventos deportivos al aire libre.
La emergencia ha obligado a imponer restricciones laborales en Italia, adelantar cosechas agrícolas y abarrotar las playas del suroeste francés de forma prematura. Asimismo, países como España prevén máximas de hasta 38 °C con “noches tropicales”, mientras que Alemania y Austria ya activaron alertas por calor extremo.
Científicos y meteorólogos advierten que este evento es una clara evidencia del cambio climático en acción, señalando que estas anomalías térmicas aceleradas se convertirán en la “nueva normalidad” para un continente cuyas infraestructuras no están diseñadas para el actual proceso de calentamiento global.